Yucatán 01/11/2020
La Planta desfibradora Felipe Carrillo Puerto ubicada en la
carretera Mérida-Muxupip, adquirida a la extinta Cordemex en 1994, por la
empresa Desfibradoras del Noroeste de Yucatán, SA de CV, empresa a su vez
adquirida por el empresario José María Ponce Laviada en el año 2000, y que
hasta hoy continúa en posesión pacífica y legítima, fue destruida por un grupo
de gente armada.
Lo sorprendente del caso es que gente armada con maquinaria
pesada entró a la fuerza al predio, desmanteló la nave industrial existente,
saqueando equipos y destruyendo obra civil, con el objetivo de despojar la
tierra que ocupa esta planta.
El empresario Ponce Laviada en entrevista argumentó que desde
hace dos años ha recibido amenazas de muerte e intimidaciones por autoridades
que poco a poco, han ido despojándolo de tierra y por el cual ya cuenta con una
demanda sobre el caso, aun cuando el empresario con mucho esfuerzo e inversión
en el área henequenero ha ido reactivando esta actividad, que para muchos está
muerta en el estado.
El día de hoy los vigilantes de la nave industrial,
reportaron que un grupo de gente armada, con maquinaria y cuadrilla de personas
con mazos, picos, vandalizaron y destruyeron todo el lugar. Por lo que los
empleados al manifestarle su preocupación por su integridad física, Ponce
Laviada les indicó que fueran a pedir apoyo a la policía de Muxupip, quienes
respondieron favorablemente de inmediato. Reteniendo a los invasores ante la
FLAGRANCIA del delito.
Luego llegaron los elementos de la SSP en respuesta al
llamado al 911, que el empresario hizo mientras se dirigía a la planta.
La versión dada a las autoridades por los vándalos invasores,
fue que una persona de nombre Carlos Méndez de Motul los había enviado, y que
ellos creían que tal persona era el dueño de esa propiedad, un argumento
absurdo tomando en cuenta la forma furtiva y violenta como irrumpieron.
Para cuando Ponce Laviada arribó la planta, el lugar se
encontraba en ruinas, y ya se encontraba el supuesto Carlos Méndez (se negó a
entregar su identificación), quien alegó haber sido contratado por una
constructora de Mérida.
INCREÍBLEMENTE la policía estatal que debía proteger los
derechos de Ponce Laviada, y la seguridad de sus empleados, impidió que el
delincuente invasor se identificará apropiadamente, y mostrará los SUPUESTOS
documentos que acreditaban algún derecho sobre esa propiedad.
Por si fuera poco, los policías estatales expulsaron al
propio Ponce Laviada y a sus empleados de vigilancia, PERMITIENDO QUE EL
DELINCUENTE PONGA UNA CADENA Y CANDADOS PROPIOS, "POR INSTRUCCIONES DEL
SECRETARIO", en una sucia argucia para intentar legitimar en EVIDENTE
DELITO. Incluso se dirigió a Ponce Laviada para informarle que "DE ARRIBA
LE DIJERON QUE ERA POR SU PROTECCIÓN..." Esto fue una velada amenaza más.
Se presume que los oscuros fines de estos delincuentes, para
su especulación y fraude masivo con estos terrenos, por parte de las mafias de
robo de tierra en Yucatán, que son respaldadas por poderosos empresarios
locales, y protegidos por autoridades estatales corruptas.
El empresario manifestó su profundo malestar e indignación por la deliberada colusión de las autoridades estatales, y solicitó advertir por este medio que RESPONSABILIZA AL GOBIERNO DEL ESTADO POR CUALQUIER DAÑO QUE SUFRA SU FAMILIA, SUS EMPLEADOS, Y SUS EMPLEADOS, y solicitó a este medio una entrevista posterior, pues debía acudir a poner su denuncia a la Fiscalía Estatal, Subdelegación Motul.

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