Cuestionar Al Poder
POR RENATO CONSUEGRA
Ciudad de
México, a 4 de mayo de 2020
A propósito
del Día Mundial de la Libertad de Prensa
Cada día
circulan en los medios y redes sociales frases como “se equivoca presidente” o
“le falta capacidad” o “ya no sabe qué hacer”, entre muchas otras que
desestiman totalmente lo que Andrés Manuel López Obrador realiza cotidianamente
desde el púlpito mañanero, casi siempre precedido de una rabieta por la forma
como los representantes de la prensa tratan sus acciones. Sin embargo, el hoy
presidente sabe lo que hace, lo hace con plena convicción y si lo indigestan
las críticas, es porque cada día que pasa, es un día menos para poder lograr el
gobierno que tuvo pensado encabezar desde que se fijó la idea de ir tras la
presidencia de la República.
La
polarización fue su mejor herramienta para llegar al poder; la mentira su mejor
arma y los medios informativos, a pesar de todas sus descalificaciones actuales
hacia ellos, fueron sus principales aliados para extender sus mensajes a toda
la Nación. Sólo que no contó con que, una vez logrado su cometido de llegar a
Palacio Nacional, a diferencia de la polarización y la mentira sobre las que
tiene control total porque emanan de su propia boca, la prensa ha seguido
realizando su mejor papel, cuestionando las irregularidades del poder.
López Obrador
sabe muy bien que fueron los medios informativos quienes lo dieron a conocer a
nivel nacional, cuando emprendió su primera marcha al Zócalo de la Ciudad de
México con los barrenderos de Villahermosa, Tabasco, encabezados por Aquiles
Magaña, donde no sólo logró exposición mediática, sino también obtuvo recursos
económicos entregados por la regencia de Manuel Camacho, para irse de la ciudad
y permitir un desfile del 16 de septiembre. Al año siguiente volvió, ahora con
su llamado “éxodo por la democracia” para protestar por un presunto fraude
electoral en Cárdenas, Nacajuca y Macuspana, Tabasco, con los mismos resultados
finales en su negociación con Manuel Camacho.
Más adelante,
su cierre de los pozos petroleros y una nueva marcha al Zócalo de la Ciudad de
México, para reclamar por el “fraude electoral” de Roberto Madrazo, fueron
cobijados por los medios informativos, y el asunto terminó con las cajas de las
“evidencias” que le fueron entregadas por el entonces secretario de
Gobernación, Esteban Moctezuma, y lo convirtieron en figura política nacional.
Fueron también
los medios informativos —como Reforma, El Financiero, El Universal y la propia
cadena Televisa, entre muchos otros en el ámbito nacional— quienes a lo largo
de los últimos 26 años que tiene como referencia la actividad política nacional
de López, han puesto en los ojos y oídos de la opinión pública nacional la gran
cantidad de fraudes, corrupción, contubernios, conflictos de interés y demás
hechos realizados por los distintos gobiernos de México y los estados contra el
patrimonio nacional y los derechos públicos, sociales y humanos de los
mexicanos.
Por los medios
informativos y sus principales líderes de opinión a quienes hoy también señala
como parte de los “malos” que están contra su gobierno, López Obrador no habría
tenido ni los argumentos ni el crédito a la palabra de una gran parte de los
mexicanos que votaron por él, puesto que le ayudaron a “sembrar” su mensaje y
llegar a la presidencia de la República.
Y tan sabe de
la gran importancia de los medios informativos que en su desesperación —porque
día tras día es más cuestionado y ha sido expuesto en sus verdades a medias y
mentiras completas, al grado de perder el amplio respaldo de la población
porque ya lo perciben como realmente es—, desde el pasado viernes 24 de marzo
incluyó una rueda de prensa más para dar a conocer el estado de la Economía con
la secretaria Graciela Márquez Colín y el miércoles 29 anunció un encuentro más
con la prensa en Palacio Nacional, que se suma a su mañanera y a la del
subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, que es ahora de la Secretaría del
Bienestar, para informar sobre el estado de los créditos a las micro y pequeñas
empresas.
Y al paso que
vamos, si las cosas siguen en picada para su gobierno, no será extraño que
acumule más horas de interacción con los medios informativos serios que siguen
y seguirán siendo un factor importante en la vida pública del país, porque no
los ha podido aniquilar. Por este motivo, se ha negado a transmitir sus
mañaneras de forma virtual, porque sus propagandistas en las redes sociales
carecen tanto del oficio periodístico como de la infraestructura para llegar a
las grandes audiencias.
De tal forma
que López Obrador tendrá que convivir con los medios informativos quienes,
junto con los abusos de los anteriores gobernantes, lo llevaron la presidencia
de la República, y que, al realizar su oficio de cuestionar al poder, también
pueden ayudar a bajarlo de ella en 2022. López Obrador lo sabe muy bien y sabe
que cada día que pasa, si no logra afianzar su proyecto de acaparar el poder de
forma autoritaria como lo viene realizando, perderá todo por lo que luchó desde
hace 36 años.


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