Mérida,
Yucatán, a 25 de abril 2020
- A lo largo
del tiempo, varias epidemias han alcanzado a la Península de Yucatán: en las
últimas décadas nos enfrentamos a la influenza 1 y 2, zika, chikungunya y
dengue; mientras que siglos atrás fueron la viruela, el cólera y la fiebre
amarilla.
El profesor
investigador del Centro de Investigaciones Regionales "Dr. Hideyo
Noguchi" de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Carlos Alcalá
Ferráez, hizo un recuento de las epidemias más importantes que han aparecido en
la Península.
Una de las
primeras en el Nuevo Mundo fue la viruela, que en 1518 llegó a la isla La
Española (actual Republica Dominicana y Haití), acabando casi en su totalidad
con la población indígena; sobrevivieron, según números del Fraile Bartolomé de
las Casas, un millar de nativos.
Por otro lado,
indicó que la fiebre amarilla ya era conocida por la población maya desde antes
de la Conquista, pero en su forma conocida como "selvática".
La que atacó a
los habitantes peninsulares durante el siglo XVII y originó la gran epidemia
que mató a más del 50 por ciento de los habitantes, fue la transmitida por el
mencionado mosquito Aedes Agipty, que ingresó por las costas campechanas.
"Fue ahí,
donde se dispusieron diversas medidas para tratar de evitar o controlar su
pronta expansión y llegada a Mérida, siendo la principal el aislamiento,
poniendo a la ciudad en incomunicación completa, pero a pesar de ello, la peste
llego a la ciudad, subiendo día con día alarmantemente el número de
contagiados", dijo el especialista.
El virus de la
fiebre amarilla, agregó, ha causado epidemias importantes en el continente
americano, África y Europa.
Alcalá Ferráez
recordó que el Popol-Vuh, libro sagrado de los mayas quichés, relata que la
fiebre amarilla entre los mayas, se debía a la constante convivencia con los
monos y consigna detalles de la epidemia de una enfermedad llamada
"xekik" (vómito de sangre) ocurrida entre los años de 1480 a 1485.
Otros textos
sagrados como el Chilam Balam de Chumayel, Tizimín y Kaua también describen las
epidemias de "xekik".
El
investigador mencionó que Fray Diego de Landa, en su obra Relación de las Cosas
de Yucatán, escrita en 1560, refiere que la primera epidemia en la región
ocurrió aproximadamente en 1483-84, descrita como la “peste”; asimismo, hubo
epidemias de fiebre amarilla en 1569; 1571-1572; 1648-1650 y en 1699.
El impacto de
estas epidemias, aunado otras patologías importadas por los europeos como
viruela, sarampión y “tabardillo” (tifus exantemático), así como la hambruna
por plagas y sequías, fue tal que para 1572 se estimaba que un tercio de la
población indígena había sucumbido.
El brote
epidémico de la fiebre amarilla de 1648 fue descrito por Fray Diego López
Cogolludo en su “Historia de Yucatán”, escrita en 1688.
Esa epidemia
predominó en la región por un lapso de dos años y su efecto fue tan devastador
que la actividad milpera se colapsó y en 1650 hubo hambruna y las comunidades
fueron despobladas al huir los mayas a las zonas selváticas o a la costa.
"La
fiebre amarilla en Yucatán ya era endémica. Sin embargo, se tuvo que afrontar
cuatro brotes epidémicos", resaltó.
Fue la fiebre
amarilla la enfermedad a la cual se culpa de la muerte de diversas
personalidades, tanto de autoridades civiles como religiosas, considerándosele
la causante de una de las peores epidemias que arrasó con los pobladores de la
Península.
Otra epidemia
mortal que se presentó en la zona fue el cólera morbus, considerada enfermedad
endémica en India hasta 1817, cuando empezó a propagarse en diversas naciones
de Asia, África y Europa, hasta llegar al continente americano.
Comentó que
diversos estudios han postulado que Campeche fue el sitio por donde el cólera
entró a la península de Yucatán, pero en el transcurso de sus investigaciones
encontró que en 1833-1853 la enfermedad pudo propagarse de manera simultánea a
través de actividades comerciales.
Sobre cuántas
personas fueron afectadas con esta enfermedad, dijo que, de acuerdo con su
investigación, en Yucatán se calcula que alrededor del 10 por ciento de la
población falleció en la primera epidemia del cólera.
"Hay
quienes mencionan que fallecieron entre 60 y 100 mil personas, sin embargo, es
difícil establecer una cifra, se debe considerar que durante ese periodo los
resultados del conteo de las personas eran estimaciones que se realizaban de
diferentes formas", comentó.
Explicó que,
en la segunda epidemia, el impacto demográfico fue menor, pero la ciudad de
Mérida presentó cifras más elevadas en comparación de lo que sucedió en 1833,
probablemente esta situación se haya presentado por las condiciones de vida y
por el avance del ejército, pues los soldados estaban infectados.
En ese
sentido, hizo hincapié que desde entonces ante la amenaza de una epidemia se
tomaban medidas de aislamiento, por lo que los hospitales se construían fuera
de las ciudades y en sitios con ventilación adecuada; se establecían
cuarentenas y se evitaba que los barcos infectados pudieran atracar en los
puertos.

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