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alegres en un estado feliz…
Por Miguel II
Hernández Madero
En la campaña
electoral de 2018 a los yucatecos nos prometieron un grato horizonte, porque
“Yucatán merece más”; como decía la principal frase de campaña y la suma de
promesas de un candidato aprovechando el descontento con la administración que
finalizaba, con la inconformidad y división que prevalecía en el otro partido
en pugna, dio como resultado que el otrora partido arrollador volviera a salir
de Palacio de Gobierno, sumamente lastimado y con heridas profundas que no se
han preocupado por curar.
Mauricio Vila
Dosal llegó al Palacio de Gobierno como fruto del hartazgo de la gente con dos
administraciones priístas de simulación y soberbia, combinado con la esperanza
ofrecida de mejorar las condiciones de la entidad. Todo ha quedado hasta ahora
en simples promesas de discursos bonitos en los que se le decía a la gente lo
que esperaban escuchar, pero sin un compromiso serio o un plan determinado.
Hubo un buen
inicio, cuando Vila Dosal a través de su Secretaría General de Gobierno, dio a
conocer presuntos desvíos presupuestales cometidos en la administración
rolandista y muchos creyeron que eso era el inicio de una barredora jurídica,
que, si bien no recuperaría los recursos perdidos, sí en cambio mostraría que
se actuaría conforme a la Ley. Pero ese anuncio quedó en simples palabras, pues
no se volvió a tocar el tema.
Por el contrario,
mes a mes vemos que el gobernador de Yucatán es nombrado el mejor de todo el
país, en algún aspecto, no importa si es por dar más boletines, por tener la
mejor sonrisa, por considerarlo el más confiable, en fin…, los títulos sobran y
lo importante es manejarlo como el mejor. Aunado a eso se dan cifras alegres,
que son desmentidas por los sectores involucrados, quienes se preguntan de qué
se está hablando.
Como ejemplo
tenemos el programa de salud de 24 horas los sietes días de la semana, para
todas las comunidades, pero que en realidad tiene fuerza mediática, pero no
real. Pese a ese programa se han registrado muertes por falta de atención, de
médicos o de medicinas; y aun así se presume de un sistema de salud eficaz y
eficiente, cuando además el Hospital O´Horán carece de mobiliario, de
mantenimiento y de personal, por ejemplo.
Y siguiendo
con el aspecto de Salud Pública, tenemos que hay brotes de dengue, ya tenemos
los primeros casos fatales de influenza, las cifras de pacientes con VIH
aumentan y ni hablar de otro problema de salud pública como lo es la depresión
que nos ha dado otro primer lugar, tristemente en cuanto a la prevalencia de
suicidios a nivel nacional.
Pero somos un estado
muy feliz, en desarrollo y con las mejoras autoridades. Igual se decía cuando
Graciliano Alpuche Pinzón fue gobernador y cuando estuvo al frente de la
administración Víctor Manzanilla Schaffer (ambos ya fallecidos). Ambos no
terminaron sus encargos y pidieron licencia cuando la situación cuando se
evidenció que no podían controlar ni a los miembros de su propio Gabinete.
¿Ocurrirá lo
mismo esta vez? Poco probable, pues la tendencia de la 4 Transformación es
dejar hacer, no admitir errores ni enderezar el rumbo, así tendremos un muy
largo sexenio, al término del cual la deuda habrá crecido exponencialmente,
tristemente con un horizonte muy gris para los burócratas estatales y con una
economía afectada.
Hasta ahora,
según las cifras de la CONEVAL, el 42 por ciento de los yucatecos viven en la
pobreza. Esperemos a ver cuáles son las cifras de cierre cuando se den a
conocer los nuevos datos en el primer cuatrimestre de 2020.
Ojalá que este
mal sueño, no se convierta en una pesadilla.


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