Empezó la
fiesta, es el primer año…
POR MIGUEL II
HERNÁNDEZ MADERO
En Yucatán,
como en el resto del país, este fue año de elecciones y la crisis se olvidó en
la euforia de las campañas, la esperanza latió nuevamente y con el cambio de
autoridades el sábado los problemas pasaron a segundo término; ¿hay violencia?,
no importa, es más importante qué tan bien se puede quedar con la nueva
administración o con tal o cual político; ¿y el desempleo y la pobreza?, ni
hablar, se puede estropear la fiesta.
Entre jolgorio
y entusiasmo transcurrirán los meses venideros a partir de esta semana, hasta
que se acabe la novedad y todo vuelva a la calma, con la misma situación de
políticos improvisados o probadamente incapaces para el cargo, pero con
subordinados acostumbrados a realizar el trabajo de manera callada para
conservar su empleo.
En el plano
nacional en estos tres meses que les quedan la Administración Federal echará
mano de todos los recursos mediáticos posibles para enviar su mensaje político
y rescatar algo de lo perdido en la paliza electoral que les dio López Obrador
(no Morena) a todos los demás partidos en las elecciones de julio, que en
realidad es el viejo PRI que reclama sus espacios perdidos.
Pretender que
con el cambio de administraciones se solucione todo, es necio, como lo es el
pensar que con las nuevas autoridades se habrá un desastre desde los primeros
días. Todo lleva su tiempo, para bien o para mal.
Lo que sí es
seguro es que vienen meses difíciles, con un país inmerso en una crisis social,
con violencia, pobreza galopante, desempleo, etc., temas que han sido capitalizados
por personas que presumen de ideología pero que en realidad desconocen qué
significa eso.
Es cierto,
Yucatán no vive esa escalada violenta de otras partes del país, pero sí se la
pobreza, más allá de las cifras alegres que lo maquillan. En cuestión de empleo
a nivel nacional el estado está en los dos extremos, pero sólo se maneja uno,
de manera sonriente…, e indignante. Únicamente se habla de un Yucatán con los
menores índices de desempleo en el país, pero no se dice que también es de las
entidades con los salarios más bajos.
Triste
realidad, pero no importa, total, ya hubo un cambio de siglas, con las mismas
caras, con las mismas propuestas y que despertarán su conciencia social en tres
años, en las elecciones intermedias. Ya se probó que sí funcionan los discursos
de odio y la desinformación y en un ambiente de pobreza y desesperación eso es
irresponsable y peligroso.
Ojalá que se
den cuenta los generadores de discursos de odio, que no se trata de ver quien
puede insultar más. Lo realmente importante es que quienes viven en estas
tierras ya no reciban sólo promesas y proyectos que únicamente les dejen
palabras bonitas, decepción y olvido.
Hasta la
próxima...


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